Identificación de especies

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 Curruca carrasqueña (Sylvia cantillans)

Nombre común: Curruca carrasqueña.

Nombre científico: Sylvia cantillans.

Orden: Passeriformes.

Familia: Sylviidae.

Longitud: 12 cm.

Envergadura: 19 cm.

Iris: Ø 3,5 mm.; castaño.

Estatus en Burgos: Reproductor estival.

 

Características:

El macho tiene las partes superiores gris azulado, bigotes blancuzcos y partes inferiores rojo rosado con el abdomen blanco. La hembra es más castaño por encima y más amarillento por debajo, con la bigotera poco marcada.

Hábitat:

Se encuentra en terrenos más o menos abierto poblado de vegetación de bajo porte, es común en jarales y matorrales de rebrote.

Costumbres:

Se encuentra casi siempre oculta entre la maleza, donde captura arañas, insectos y sus larvas, y también zarzamoras. Costumbres más arbóreas que su pariente rabilarga, con quien a menudo comparte hábitat y con la que podría ser confundida.

Nidificación:

Como las demás currucas, nidifica entre la vegetación a escasa distancia del suelo. El nido es hondo, tanto que apenas se percibe a la hembra durante la incubación, de quien sólo asoma la larga cola. La puesta consta de 3-4 huevos de color blanco parduzco e intensamente moteado de pardo.

Movimientos migratorios:

La Curruca carrasqueña es un pájaro estival en Burgos. Los primeros contactos se registran entre finales de marzo y, sobre todo, abril. La partida con rumbo a los cuarteles invernales se realiza entre los meses de agosto y septiembre.

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